En los países o entornos con una incidencia alta de TB o lepra, se debe administrar una sola dosis de vacuna BCG a los recién nacidos al nacer o cuanto antes con el fin de prevenir la TB y la lepra. Si no se puede aplicar al nacimiento, debe administrarse lo antes posible y no debe retrasarse. Todo retraso en la vacunación puede dar lugar a una exposición conocida o desconocida a contactos con TB o lepra. La administración simultánea de la vacuna BCG con la dosis al nacer de la vacuna contra la hepatitis B es segura y se recomienda firmemente. Con el propósito de no desaprovechar las oportunidades de vacunación neonatal, se deben usar los viales de dosis múltiples de BCG, pese a cualquier desperdicio de vacuna no utilizada. Si se omitió la dosis al nacer, se recomienda la vacunación de recuperación de los lactantes mayores y las niñas y niños no vacunados, dado que la evidencia demuestra su utilidad. La vacunación de recuperación debe realizarse en el primer contacto oportuno con el sistema de atención de salud, a fin de reducir al mínimo una eventual exposición, conocida o desconocida, a contactos con tuberculosis o lepra.EstadoNuevaRecomendadoCerteza de la evidenciaBaja
Los países con una incidencia baja de TB o lepra pueden optar por vacunar de manera selectiva a los recién nacidos de grupos con riesgo de presentar la enfermedad. Los grupos de alto riesgo que deben considerarse para la vacunación son los siguientes: neonatos cuyos padres (o contactos directos o familiares) hayan tenido TB o lepra; recién nacidos en hogares con contactos de países de incidencia alta de TB o lepra; recién nacidos de cualquier otro grupo con riesgo de contraer TB o lepra reconocido localmente. En algunos países con incidencia baja de TB, la vacuna BCG se reemplaza en gran medida con la intensificación de la detección de casos, la localización de contactos y el tratamiento temprano supervisado.EstadoNuevaRecomendación específica de contextoSolo en contextos específicos
Los estudios muestran una evidencia mínima o ninguna evidencia de beneficio adicional de la vacunación repetida contra la TB o la lepra. Por lo tanto, no se recomienda la revacunación incluso ante un resultado negativo de la prueba de la tuberculina o de un ensayo de liberación de interferón. La ausencia de cicatriz del BCG después de la vacunación no es indicativa de falta de protección y no constituye una indicación de revacunación.EstadoNuevaNo recomendadoCerteza de la evidenciaBaja
Cuando los niños con infección por el VIH reciben la vacuna BCG al nacer, tiene un riesgo mayor de presentar una enfermedad diseminada. Sin embargo, deben vacunarse con el BCG las personas con infección por el VIH, incluida la población infantil, si están recibiendo tratamiento antirretroviral (TAR), están en buen estado clínico y su estado inmunitario es estable (linfocitos CD4 >25% en menores de 5 años o cifra de CD4 ≥200 en mayores de 5 años). En general, las poblaciones con alta prevalencia de infección por el VIH también tienen la mayor carga de TB; para ellas, los riesgos relacionados con el uso de la vacuna BCG son mayores que los beneficios de prevenir la TB grave con la vacunación al nacer. Por consiguiente, para estas poblaciones se recomienda lo siguiente: • vacunar a los recién nacidos de mujeres cuyo estado con respecto al VIH se desconoce, ya que los beneficios de la vacunación con el BCG superan los riesgos; • vacunar a los recién nacidos cuyo estado con respecto al VIH se desconoce y cuya madre tiene infección por el VIH si no tienen signos clínicos indicativos de esta infección, independientemente de que la madre esté recibiendo TAR; • aunque la evidencia es limitada, en los recién nacidos con infección por el VIH confirmada por pruebas virológicas tempranas debe retrasarse la vacunación con el BCG hasta que se haya iniciado el TAR y se confirme que el estado clínico e inmunitario del lactante es estable (linfocitos CD4 >25%).EstadoMantenidaRecomendado